Médula ósea

Autora:

Dra. Catalina Franco Alzate

Médica Patóloga, Laboratorio Clínico Hematológico S.A. Medellín, Colombia.

La médula ósea es el tejido ubicado al interior de estructuras óseas como las vértebras, el cráneo, las costillas, los huesos largos, el esternón y la pelvis. Esta se constituye por nichos celulares hematopoyéticos que contienen los precursores eritroides, linfoides, granulocíticos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos), megacariocíticos (que dan origen a las plaquetas) y el tejido estromal, que da sostén (Figura 1). La proporción de grasa y celularidad en la médula ósea varía de acuerdo a la edad. En la infancia la médula es hipercelular y contiene bajo porcentaje de grasa; a medida que crecemos y envejecemos esta proporción se invierte. 

Figura 1. Anatomía del hueso.

En la médula ósea se da la producción y maduración de las células sanguíneas (eritrocitos, leucocitos, y plaquetas y linfocitos) a partir de las células madre sanguíneas; proceso conocido como hematopoyesis. Luego, las células salen a la circulación sanguínea a través de canales conocidos como sinusoides; razón por la cual se ven  reflejadas estas poblaciones celulares en un cuadro hemático o hemograma. (1)

La valoración de la médula ósea tiene indicaciones muy precisas, como ampliar el estudio de los pacientes con alteraciones en los recuentos celulares en el hemograma, que no logran ser explicados por alguna condición clínica, la estadificación de tumores sólidos o linfomas, y como complemento al abordaje diagnóstico de un proceso infeccioso, que no ha sido evidenciado mediante otro método (Tabla 1) (1).

Tabla 1. Indicaciones para un aspirado de médula ósea.

Tomado y adaptado de “Hematopathology” Jaffe E. et al., 2017 (1).

El aspirado y la biopsia son las maneras más eficaces y sencillas de valorar la médula ósea. Estos procedimientos se establecieron a mediados del siglo pasado y, desde entonces, se realizan rutinariamente para el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades hematológicas, ya que son seguros y tienen una baja tasa de efectos adversos y contraindicaciones, relacionadas, en su mayoría, con sangrados en los casos de coagulopatías severas (1 ,2). Ambos procedimientos, tanto en niños como en adultos, son realizados por el médico especialista en hematología. 

Para la obtención de la muestra se disponen de diferentes sitios anatómicos como el esternón, la pelvis y la zona pretibial; esta última recomendada para niños menores de 2 años (1,3). En nuestro medio, la localización anatómica más frecuente es la pelvis, en la espina ilíaca posterosuperior. El procedimiento consiste en puncionar el hueso con un instrumento quirúrgico, el trocar, previa asepsia de la piel y, por medio de valvas y una aguja con una jeringa, aspirar sangre medular y,con otra aguja más grande y con un diseño especial, tomar un fragmento cilíndrico de hueso de la parte más central de la médula ósea. (2)

La toma de la muestra puede realizarse bajo anestesia local en la piel y los tejidos blandos circundantes, o, idealmente, bajo sedación; ya que el estado de ansiedad del paciente puede tener un efecto significativo en el grado del dolor percibido durante la toma de muestra y puede dificultar la ejecución del procedimiento por parte del especialista y la adecuada recolección de las muestras (2).

Figura 2. Procedimiento de aspirado y biopsia de médula ósea.

Una vez tomada, la muestra de sangre de médula ósea por aspiración debe realizarse extendido citológico y luego añadir mínimo 2cc a tubos con anticoagulante EDTA (tapa lila) para estudios moleculares/genéticos y citometría de flujo, también a tubo con anticoagulante heparina (tapa verde) para estudio de cariotipo; el procesamiento debe hacerse idealmente en menos de 48 horas después de tomadas; la biopsia que corresponde a un fragmento de hueso debe sumergirse en un recipiente con formol. En caso de sospecha de infección se realizará cultivo microbiológico. Todos los tubos y recipientes deben estar  marcados con los datos del paciente y del tipo de muestra.

El extendido puede realizarse en idealmente en mínimo 4 láminas, de las cuales se tiñen  1 o 2 láminas con coloración May Grunwlad giemsa o con Wright que permiten resaltar en el microscopio de luz el detalle morfológico citoplasmático y nuclear de las células en sus diferentes fases de maduración y su representación relativa en la médula (Figura 3). Las demás láminas sin teñir quedan para el caso en el que sea necesario realizar tinciones especiales complementarias.

Figura 3. Extendido de aspirado de médula ósea. A. Sin colorear. B. Coloración. C. Observación al microscopio de luz (100x).

La caracterización y fenotipificación de las líneas celulares se hace por citometría de flujo mediante la evaluación de las proteínas que se expresan dentro y fuera de la superficie. Esto permite diagnosticar y clasificar adecuadamente las leucemias y linfomas (para más detalle visita https://lch.co/citometria-de-flujo/). La valoración del cariotipo en sangre medular permite detectar anomalías cromosómicas y, junto al estudio genético y molecular, la presencia de mutaciones en el ADN asociadas al desarrollo de la neoplasia en estudio. 


Por su parte, el cilindro óseo, correspondiente a la biopsia, es direccionado al laboratorio de patología. Allí, es sometida a un proceso de decalcificación, para que el hueso se torne blando y pueda ser procesado como cualquier otro tejido para estudio histológico. Una vez preparadas las láminas histológicas con el tejido medular teñido con hematoxilina-eosina (H/W) se observan en el microscopio de luz y se analiza el porcentaje de celularidad respecto a la grasa para la edad del paciente, la presencia de fibrosis, células metastásicas, entre otras (Figura 4) (2).

Figura 4. Biopsia de médula ósea. A. Cilindro tisular (muestra cilíndrica). B. Láminas histológica. C. Observación al microscopio de luz (H/E; 20x).

Para la valoración diagnóstica de la médula ósea participan diferentes médicos especialistas y profesionales del laboratorio de las áreas de hematología, citogenética, biología molecular y hematopatología. Para lograr una correlación de toda la información obtenida de las diferentes pruebas y emitir una conclusión diagnóstica acertada, es ideal que la totalidad de muestras sean valoradas en el mismo laboratorio. esto permite

En el Hematológico ofrecemos a nuestros pacientes y médicos aliados el servicio de toma de aspirado y biopsia de médula ósea, así como el procesamiento y valoración de las pruebas mencionadas por especialistas en las diferentes áreas, con entrega de resultados rápidos e integrados que no solo aportan la información diagnóstica, sino que permiten el seguimiento de las enfermedades hematológicas previamente conocidas y orientan al médico tratante en la selección de la conducta terapéutica a seguir con su paciente.

Bibliografía

  1. Jaffe E, Arber D. Hematopathology. 2nd ed. Philadelphia. Elsevier . 2017 pag 29- 35, 179-187
  2. Hernandez Nieto L, Raya Sanchez JM, Álvarez Arguelles H. Biopsia de la médula ósea. Perspectiva Clínico – Patológica. 2nd ed.  Asociación Española de Hematología y Hemoterapia. 2017. España pag 1-12.
  3. Woessner S, Florensa L, 5th ed. España. Asociación Española de Hematología y Hemoterapia. 2006. pag. 179-187