Laboratorio Clínico - Laboratorio Clínico Hematológico

Laboratorio Clínico

Nuestros servicios

Hematología

La hematología estudia la sangre y los tejidos hematopoyéticos (ganglios, bazo, médula ósea) y las enfermedades que pueden afectarlos.

Citometría de Flujo

Es un método de laboratorio empleado en el área de hematología para el recuento y clasificación de las células según sus características, para el estudio especializado de las enfermedades de la sangre.

Hemostasia

Es un proceso fisiológico cuya finalidad es hacer que la sangre permanezca dentro de los vasos sanguíneos y mantenga su fluidez; además, evitar que se produzca una hemorragia excesiva ante una lesión.

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Inmunohematología

Es la parte de la hematología que estudia los procesos inmunitarios que tienen lugar en el organismo en relación con los elementos sanguíneos.

Química Clínica

Es el estudio bioquímico de los fluidos corporales, especialmente la sangre y la orina, que utiliza reacciones químicas.

Química Especializada

Estas pruebas son usadas para el estudio de diversas enfermedades que afectan la concentración de las proteínas en la sangre y/o que causan pérdida de proteínas por la orina, como ocurre especialmente en las neoplasias de células plasmáticas.

Inmunología

Es el estudio del sistema inmunológico, cuya función es reconocer y defenderse frente a elementos ajenos al organismo como microorganismos, toxinas y otras sustancias que actúen como antígenos.

Microbiología

Se estudian todas las muestras biológicas de los pacientes como orina, sangre, materia fecal, entre otras, para buscar en ellas, directa o indirectamente, microorganismos causantes de infección.

Uroanálisis y Coprología

Es una prueba de laboratorio clínico en la que se analiza una muestra de materia fecal con el fin de ver tanto el funcionamiento general del intestino como su capacidad de absorción de nutrientes.

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HEMATOLOGÍA

¿Qué estudia la Hematología?

La hematología estudia la sangre y los tejidos hematopoyéticos (ganglios, bazo, médula ósea) y las enfermedades que pueden afectarlos.

¿Qué pruebas se realizan en el área de Hematología?

La principal prueba que se realiza es el hemograma, un análisis de sangre que determina la cantidad total de las células sanguíneas (eritrocitos, leucocitos y plaquetas) y los niveles de varios de sus componentes (p. ej. la hemoglobina).  En el estudio clínico y de laboratorio de los pacientes con enfermedades de la sangre (anemia, leucemias, entre otras) el hemograma es la prueba más solicitada y la piedra angular para su evaluación. Este examen también se ordena como prueba rutinaria para la evaluación del estado general de salud de un paciente o para detectar o hacer seguimiento de otras enfermedades como las infecciones y algunas condiciones inflamatorias.

El hemograma de última generación (tipo VI), con el que cuenta el Hematológico, permite realizar un primer enfoque del estado de los pacientes y, de acuerdo a sus hallazgos (aumento o disminución anormal en los valores de los parámetros), va a sugerir la realización de pruebas complementarias del área, como el extendido de sangre periférica, pruebas de coagulación o citometría de flujo, que ayudan en la confirmación del diagnóstico.

En esta y otras áreas del Laboratorio se ofrecen pruebas complementarias como las electroforesis de hemoglobina, electroforesis de proteínas, pruebas de hemostasia primaria, factores de coagulación, sedimentación, pruebas especializadas para el diagnóstico de trastornos trombóticos, entre otras.

¿Qué enfermedades atiende el Hematólogo?

El hematólogo atiende las enfermedades de la sangre (hematológicas) que pueden ser neoplásicas (leucemias y linfomas) o no neoplásicas (p. ej. anemia, trastornos de la coagulación, hemocromatosis, entre otras), tanto en las fases de diagnóstico como de tratamiento y seguimiento de sus pacientes, apoyado siempre en los estudios de laboratorio. 

¿Cuáles son las recomendaciones para un paciente que se va a realizar esta prueba?

Es importante que un paciente que necesita un hemograma o estudio complementario de hematología sea guiado por su médico general o especialista sobre las razones para hacerla y la interpretación de sus resultados. Es muy diferente cuando el paciente es un adulto o un niño, cuando hay sospecha  o no de enfermedad, y cuando este se requiere como un examen de chequeo general o de seguimiento de alguna condición clínica. Todos estos datos deben estar disponibles para los profesionales del laboratorio clínico ya que son necesarios para la interpretación diagnóstica de los resultados obtenidos.

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CITOMETRÍA DE FLUJO

¿Qué es?

La citometría de flujo es un método de laboratorio empleado en el área de hematología para el recuento y clasificación de las células según sus características (p. ej. forma, tamaño, complejidad, expresión de moléculas específicas, entre otras), lo que es de gran utilidad para el estudio especializado de las enfermedades de la sangre, especialmente las neoplásicas como las leucemias y los linfomas.

¿A qué pacientes se les solicita una citometría de flujo?

Se recomienda realizarla a pacientes con hallazgos anormales y sospechosos en el hemograma y el extendido de sangre periférica, con el fin de caracterizar la población de células sanguíneas y determinar la presencia o no de enfermedades hematológicas, y en aquellos que necesitan seguimiento después de recibir los tratamientos para estas enfermedades.

¿Qué estudios se realizan mediante la citometría de flujo?

La citometría puede estudiar muestras de sangre periférica, sangre medular e incluso de tejidos de pacientes con sospecha de enfermedades hematológicas, para la clasificación de las poblaciones celulares presentes en estas. Esta, permite el diagnóstico de una manera rápida y eficiente, y apoya la determinación del pronóstico y el manejo clínico de los pacientes. Este examen debe ser ordenado por el médico especialista que es quien guía al paciente en los pasos a seguir de acuerdo a los resultados obtenidos.

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HEMOSTASIA

¿Qué es la hemostasia?

La hemostasia es un proceso fisiológico cuya finalidad es hacer que la sangre permanezca dentro de los vasos sanguíneos y mantenga su fluidez; además, evitar que se produzca una hemorragia excesiva ante una lesión. En el proceso de hemostasia participan tanto las plaquetas como las proteínas de la coagulación, las cuales son objeto de estudio en el laboratorio cuando se sospecha algún trastorno bien sea de tipo trombótico (formación excesiva o inadecuada de coágulos en la sangre) o hemorrágico (sangrado intenso y prolongado espontáneo o tras una lesión). En algunas ocasiones pueden ser ordenados  de forma rutinaria por su médico previo a una cirugía o procedimiento como predictor de sangrado.

¿Cómo saber si tengo un trastorno de la hemostasia?

La persona puede comenzar a presentar signos en la piel como petequias y hematomas, sangrados por las mucosas sin explicación, sensación de ardor o aumento de temperatura en las extremidades del cuerpo.

¿Qué enfermedades se relacionan con alteraciones de la coagulación? y ¿Qué exámenes de laboratorio se utilizan para su evaluación?

Algunas alteraciones de la coagulación pueden causar trombosis y otras desencadenar enfermedades hemorrágicas, entre las más conocidas la enfermedad de von Willebrand y las hemofilias A y B,  lo cual va a depender de la  proteína de la coagulación que se encuentre comprometida. 

Entre los estudios generales se encuentran el tiempo de protrombina (TP) y el tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa), que evalúan la mayoría de los factores de las vías de la coagulación (extrínseca, intrínseca y común), y el tiempo de trombina (TT), que se relaciona con la formación inicial del coágulo. Existen pruebas especializadas para la determinación específica de los diferentes factores de la coagulación (p. ej.  VIII, IX y XI) que permiten tanto el diagnóstico de deficiencias como el seguimiento de la terapia de sustitución de factores.

¿Qué enfermedades se relacionan con alteraciones de las plaquetas? y ¿Qué pruebas se usan para su evaluación?

Las alteraciones de las plaquetas se relacionan tanto con trastornos trombóticos como hemorrágicos. En este sentido, el estudio de las plaquetas mediante ensayos de adhesión y agregación plaquetaria es un objetivo importante para el estudio de individuos con riesgo o sospechas de alteración hemorrágica o hiperagregabilidad plaquetaria; además, para el monitoreo de la terapia antiagregante.

El Hematológico cuenta con pruebas de agregometría plaquetaria, que según el uso clínico previsto, se realizan con diferentes agonistas (inductores de la coagulación). También se cuenta con el PFA que permite analizar la función y adhesión (o adhesividad)  de las plaquetas.

Condiciones como la hiperagregabilidad plaquetaria y alteraciones cualitativas o cuantitativas de las plaquetas, como la deficiencia de gránulos, pueden ser evaluadas con estas pruebas.

¿Cuáles son las recomendaciones para un paciente que se va a realizar estas pruebas por primera vez o como control de su tratamiento?

En ambos casos el paciente debe asistir al laboratorio antes de las 10:00 de la mañana, en condiciones de ayuno entre 8 y 10 horas, con orden médica en la que se especifique las pruebas que se va a realizar. Si es la primera vez, el paciente no debe tomar medicamentos naturistas una semana antes del examen. Si asiste como control debe seguir las recomendaciones del médico tratante acerca de los medicamentos que está tomando.

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INMUNOHEMATOLOGÍA

¿Qué es?

La inmunohematología, es una parte de la Hematología, que estudia las reacciones inmunes entre antígenos presentes en los eritrocitos (glóbulos rojos) y anticuerpos en el plasma sanguíneo. Es el área encargada de la determinación de los grupos sanguíneos y el estudio de anticuerpos contra los eritrocitos.

¿Qué pruebas se hacen?¿Para qué se realizan?
El Hematológico ofrece las siguientes pruebas de inmunohematología:

  • Hemoclasificación: 

La hemoclasificación es un método que se usa para agrupar la sangre de acuerdo con la presencia o ausencia de antígenos (proteínas) presentes en la superficie de los glóbulos rojos, en este caso, del sistema ABO (antígenos A y B) y el factor Rh (antígeno D). A su vez, cada persona produce de manera natural anticuerpos contra los antígenos que no están presentes en sus propios glóbulos rojos.

El  grupo sanguíneo dependerá del tipo de sangre que heredó de los padres. Los cuatro tipos de sangre principales son: A, B, AB y O. Por su parte, el factor Rh puede ser positivo (+) o negativo (-). 

¿Cómo saber si tengo un trastorno de la hemostasia?

  • Coombs indirecto: 

La prueba de antiglobulina indirecta, o Coombs indirecto, permite detectar la mayoría de anticuerpos circulantes dirigidos contra los antígenos de los glóbulos rojos, distintos a los ABO, que pueden unirse y causar su destrucción. Estos anticuerpos se generan debido a una exposición previa, mediante una transfusión o un embarazo, a glóbulos rojos distintos a los propios, y pueden causar daño si la persona se expone de nuevo a estos mismos antígenos.

A nivel transfusional se realiza para determinar si la persona puede tener una reacción a una transfusión de sangre. Para esto, se enfrentan el suero del paciente a un panel de glóbulos rojos con fenotipo conocido para los antígenos menores.

Así mismo, se realiza de rutina en mujeres embarazadas para detectar posibles anticuerpos que puedan destruir los glóbulos rojos del bebé y causar una enfermedad hemolítica del recién nacido, o los glóbulos rojos transfundidos en el caso de que la paciente lo requiera.

También se emplea para resolver discrepancias en el sistema ABO o en las pruebas cruzadas, en investigaciones de reacciones hemolíticas transfusionales y en el estudio de anemias hemolíticas autoinmunes.

¿Qué pruebas se hacen?¿Para qué se realizan?
El Hematológico ofrece las siguientes pruebas de inmunohematología:

  • Coombs directo: 

El coombs directo es útil para la detección de anticuerpos unidos a los glóbulos rojos. Es de utilidad en el diagnóstico de enfermedad hemolítica del recién nacido debida a incompatibilidad sanguínea madre-feto, el estudio de anemia hemolítica autoinmune o debida a fármacos, y para la investigación de reacciones transfusionales.

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QUÍMICA CLÍNICA

¿Qué es?

Es el estudio bioquímico de los fluidos corporales, especialmente la sangre y la orina, que utiliza reacciones químicas, que ocurren en las muestras y pueden ser detectadas mediante métodos fotométricos (absorbancia, turbidimetría, fluorescencia), para identificar y cuantificar componentes biológicamente importantes (denominados analitos) presentes en estas. 

La determinación de estos analitos permite realizar el diagnóstico, seguimiento, control de tratamiento, tamizaje y detección del riesgo de desarrollar muchísimas enfermedades.

¿Qué pruebas se realizan en el área de Química Clínica?

Las pruebas de Química Clínica permiten detectar una amplia variedad de analitos que reflejan el estado o función de distintos sistemas del cuerpo, o son indicadores de ciertas enfermedades, mediante el uso de analizadores automatizados, que solo requieren pequeñas cantidades de muestra. 

Entre las pruebas rutinarias de Química Clínica se encuentran la medición de analitos para evaluar la función metabólica (p. ej. glucosa), del hígado (p. ej. ALT, AST) y del riñón (p. ej. creatinina, BUN), así como determinar los subtipos de lípidos (colesterol total, HDL y LDL, triglicéridos), el estado nutricional (p. ej. hierro, vitamina B12) y los niveles de electrolitos (p. ej. sodio, cloro y potasio).

También se realiza medición de hormonas del cuerpo, entre ellas las reproductivas, las tiroideas, pruebas de embarazo (β-hCG), entre otras, detección de proteínas (p. ej. albúmina, ferritina, inmunoglobulinas), marcadores tumorales (CEA, CA 19-9, CA 15-3, AFP) y monitorización de fármacos (p. ej. ácido valproico). Además, pruebas de detección de anticuerpos IgM e IgG contra agentes infecciosos como el citomegalovirus, el virus de la rubéola, Toxoplasma gondii, los virus de las hepatitis B y C, y el VIH. 

¿Qué tipo de muestras se analizan en esta área? y ¿Qué requisitos tienen las pruebas?

Se analizan muestras de suero, orinas ocasionales y orinas de 24 horas. Cada prueba tiene condiciones específicas del paciente para su análisis, algunas requieren ayuno, otras suspender el consumo de licor, el ejercicio o relaciones sexuales días antes, o recolecciones especiales, en el caso de las orinas. En el catálogo de pruebas del laboratorio se pueden consultar los requisitos para cada una de ellas.

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QUÍMICA ESPECIALIZADA

¿Qué es la prueba de aliento para Helicobacter pylori?¿Qué condiciones debe cumplir el paciente para realizarla?

La prueba del aliento con urea marcada con carbono 13 (urea 13C) es una prueba diagnóstica rápida y no invasiva para detectar la infección por Helicobacter pylori. También se utiliza para confirmar que esta ha sido erradicada por completo después del tratamiento.

Para realizar esta prueba se utiliza el equipo de espectrometría de masas, el cual tiene la capacidad de detectar y medir los diferentes isótopos del carbono, incluyendo el carbono 13 (13C),  el cual es exhalado en el aire de los pacientes en los cuales se encuentra la bacteria en su mucosa gástrica. 

Durante el examen, el paciente ingiere la urea 13C, la cual es convertida por la actividad de una enzima llamada ureasa, producida por H. pylori, en amoníaco y CO2; este último, se encuentra marcado con 13C y es liberado a través de los pulmones y detectado después de al menos 10 minutos. 

Para el examen el paciente debe suspender al menos 4 semanas antes el tratamiento con antibióticos y hasta 2 semanas antes inhibidores de la bomba de protones (p. ej.omeprazol) y medicamentos con bismuto (p. ej. Pepto-Bismol). Además, se requiere que el paciente tenga un ayuno entre 8 y 12 horas el día de la prueba. Esta prueba tiene una duración de aproximadamente 20 minutos.

¿ Qué pruebas especiales en esta área apoyan los estudios de Hematología? ¿Para qué enfermedades se usan?

  • Pruebas de electroforesis capilar de proteínas, inmunotipificación de proteínas en suero e inmunofijación de proteínas en orina:

Estas pruebas son usadas para el estudio de diversas enfermedades que afectan la concentración de las proteínas en la sangre y/o que causan pérdida de proteínas por la orina, como ocurre especialmente en las neoplasias de células plasmáticas. El fundamento de las electroforesis se basa en separar las proteínas según su tamaño y su carga eléctrica en subgrupos: albúmina y globulinas (alfa-1, alfa-2, beta y gamma). La inmunofijación se utiliza para identificar hallazgos anormales en la electroforesis de proteínas, que se corresponden con un tipo de inmunoglobulina.

  • Electroforesis capilar de hemoglobina:

Esta prueba se utiliza para la detección de alteraciones cualitativas y cuantitativas de la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno. Existen varios tipos de hemoglobina, tanto normales (hemoglobina A, A2 y F) como anormales (hemoglobina S, C y E), las cuales son detectadas con esta prueba de acuerdo a sus características físicas y propiedades químicas.  

Se utiliza para el diagnóstico de talasemias, anemia de células falciformes y otros trastornos de la hemoglobina, como paso siguiente a hallazgos anormales en el hemograma o en el extendido de sangre, síntomas compatibles y/o antecedentes familiares. 

  • Electroforesis de multímeros de von Willebrand:

El factor Von Willebrand es una glicoproteína presente en la sangre, que participa en la adhesión de las plaquetas al endotelio vascular. La electroforesis de los multímeros de von Willebrand es una de las técnicas usadas para el estudio de la enfermedad de von Willebrand, un tipo de trastorno hemorrágico, y la caracterización del subtipo (tipo 1, 2A, 2B, 2M, 2N, 3) mediante la detección y análisis de la distribución de los multímeros del factor de von Willebrand. La clasificación de la enfermedad de von Willebrand es de gran importancia ya que el tratamiento dependerá del tipo o subtipo de la enfermedad. 

  • Folato:

El ácido fólico, conocido también como vitamina B9, ​es una vitamina necesaria para la maduración de proteínas estructurales y la hemoglobina. Además, ayuda a producir el ADN y formar los glóbulos rojos y blancos. Se solicita su medición para ayudar en el diagnóstico de la anemia megaloblástica  o las neuropatías, para monitorizar el estado nutricional de una persona (p. ej. embarazadas) o la eficacia del tratamiento en casos de déficit.

  • Factor intrínseco:

El factor intrínseco es una proteína producida por las células en el revestimiento del estómago para ayudar en la absorción de la vitamina B12, necesaria para que los glóbulos rojos se formen y maduren. Algunas personas no producen la cantidad suficiente o lo destruyen. Su medición se solicita en casos de sospechar una anemia perniciosa (indicada en pacientes con déficit de vitamina B12) y para el diagnóstico diferencial entre anemia perniciosa y anemia megaloblástica.

¿ Qué pruebas especiales en esta área apoyan los estudios de Química Clínica? ¿En qué casos las solicitan?

  • Antígeno específico de próstata (PSA) total y libre:

El PSA es una proteína que, en condiciones normales, es producida por las células de la próstata y es liberada al líquido seminal. Cuando la próstata presenta alteraciones se filtra en mayor cantidad hacia la sangre y puede ser detectada en esta. Este es el marcador más representativo para el tamizaje del cáncer de próstata en hombres entre los 45 y 75 años. También es de utilidad en el seguimiento de casos de cáncer de próstata de bajo grado.

El PSA libre corresponde a la fracción de esta proteína que se encuentra libre o no está formando complejos con otras moléculas en la sangre. Es de utilidad para la diferenciación entre el cáncer de próstata y las condiciones prostáticas benignas.

  • Triyodotironina (T3) total:

La T3 es una de las hormonas que se solicita para evaluar el funcionamiento de la glándula tiroides. En conjunto con la tiroxina (T4), controla la utilización de la energía por el organismo; también desempeñan un rol importante en el control del peso, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y el funcionamiento del sistema nervioso.

La prueba de T3 total mide la cantidad de T3 libre y T3 ligada a otras proteínas que ayudan a su transporte en la sangre. Hay otra prueba llamada T3 libre que mide únicamente la forma libre de esta hormona. Los resultados de la prueba de T3 se suelen comparar con los de las pruebas de T4 y TSH para diagnosticar alguna disfunción de la tiroides.

La medición de T3 total es de utilidad para el diagnóstico de enfermedades tiroideas, especialmente el hipertiroidismo, y determinar su causa; además, para el seguimiento de la enfermedad tiroidea ya conocida o evaluar la eficacia del tratamiento.

  • Hormona antimulleriana (AMH):

La AMH es una hormona que se produce en los testículos en los hombres y los ovarios en las mujeres. Su función y cantidad es variable de acuerdo a la edad y el sexo del individuo. Esta hormona desempeña un papel importante en el desarrollo de los órganos sexuales del feto durante las primeras semanas del embarazo.

En las mujeres los niveles se mantienen bajos hasta la pubertad, momento en el que aumenta su concentración. Posteriormente, disminuye de manera constante hasta desaparecer luego de la menopausia. Los niveles de AMH reflejan con exactitud el desarrollo del folículo ovárico. Cuantos más óvulos hay, mayor es el nivel de AMH. Su medición es de gran utilidad para predecir la reserva ovárica (cuantos óvulos le quedan a una mujer) y establecer la probabilidad de quedar embarazada. Además, en el diagnóstico del síndrome del ovario poliquístico, en programas de reproducción asistida para evaluar la probabilidad de respuesta al tratamiento, como marcador del envejecimiento ovárico y predicción del inicio de la menopausia, como marcador de tumores ováricos, entre otras aplicaciones.

En los hombres su producción disminuye luego de la pubertad y se mantiene en niveles residuales por el resto de la vida. Su medición ha permitido evaluar la función testicular y los estados de hipogonadismo, trastornos de la diferenciación sexual, pubertad patológica, criptorquidia, entre otras condiciones clínicas. 

 

  • Tiroglobulina:

La tiroglobulina es una proteína producida por las células de la tiroides tanto normales como cancerosas. Esta proteína es la fuente a partir de la cual se producen las hormonas tiroideas T4 y T3.​ En personas sanas se encuentra a bajas concentraciones y aumenta sus niveles en condiciones benignas, como enfermedad de Graves o tiroiditis, y malignas como el cáncer de tiroides. 

Como tratamiento del cáncer de tiroides, generalmente, la glándula se extrae en una cirugía y luego se realiza radioterapia con yodo radiactivo para eliminar todas las células tiroideas restantes. Luego del tratamiento no debe encontrarse tiroglobulina en la sangre o debe estar en poca cantidad.

La medición de tiroglobulina se solicita principalmente como marcador tumoral para el seguimiento de pacientes con algunos tipos de cáncer de tiroides, para determinar la eficacia del tratamiento o detectar recurrencias de la enfermedad después de un tratamiento exitoso.

  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c):

La hemoglobina A1c, también conocida como hemoglobina glicosilada, corresponde a las proteínas de hemoglobina en la sangre que están unidas a moléculas de azúcar (glicosiladas). Cuanto más concentración de glucosa haya en sangre más hemoglobina glicada se forma. 

La glucosa permanece unida a la hemoglobina durante el tiempo en el que los glóbulos rojos pueden mantenerse vivos (normalmente unos 120 días). Así, la medición del porcentaje de hemoglobinas glicosiladas en la sangre permite determinar el nivel promedio de glucosa en la sangre de los últimos dos o tres meses mediante. Entre más alto el porcentaje mayor es el nivel de azúcar en la sangre. 

La medición de HbA1c se puede solicitar como un control de rutina, como prueba diagnóstica de preadiabetes, diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, o para el seguimiento del paciente diabético.

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INMUNOLOGÍA

¿Qué es?

La inmunología es el estudio del sistema inmunológico, cuya función es reconocer y defenderse frente a elementos ajenos al organismo como microorganismos, toxinas y otras sustancias que actúen como antígenos.

¿Cuáles son los tipos de inmunidad?

Las personas tienen tres tipos de inmunidad: la innata, la adaptativa y la pasiva:

  • La inmunidad innata: también llamada inmunidad natural o inespecífica. Es aquella con las que nace la persona y que le brinda una protección general y rápida contra todos los antígenos. Corresponde a las barreras físicas (como la piel y las mucosas), ciertos glóbulos blancos (neutrófilos, macrófagos, células dendríticas y células NK), sustancias proteicas (como el sistema del complemento y algunas citoquinas) que actúan como primera línea de defensa para impedir que los microorganismos y sustancias dañinas entren en el cuerpo.
  • La inmunidad adaptativa: también conocida como inmunidad activa, específica o adquirida, se desarrolla a lo largo de la vida de una persona a medida que se va exponiendo a diversos antígenos específicos bien sea durante una infección o una vacunación contra un microorganismo, frente al cual construye una defensa ante infecciones futuras. Los principales componentes de este tipo de inmunidad son las células llamadas linfocitos (un tipo de glóbulos blancos) y sus productos secretados (anticuerpos y citoquinas) que permiten una respuesta prolongada que puede incluso durar toda la vida. 
  • La inmunidad pasiva: es un tipo de protección inmediata, pero de breve duración, que se produce en una persona frente a ciertos antígenos debido a la recepción de anticuerpos que fueron producidos en otra que había estado expuesta a estos. Por ejemplo, los bebés reciben los anticuerpos de la madre a través de la placenta y la lecha materna, los cuales generan una inmunidad de carácter temporal (6 a 12 meses) contra los microorganismos causales de infecciones que la madre haya padecido.

¿Qué infecciones podemos detectar con exámenes de Inmunología? ¿Qué detectan? ¿Cómo se interpretan?

Dentro de las pruebas más comunes está la detección de anticuerpos dirigidos contra los antígenos de agentes causantes de infección, como el virus de la varicela-zóster, el virus de Epstein-Barr, los virus del herpes simple tipos 1 y 2, entre otros. 

La mayoría de los anticuerpos que se pueden cuantificar en la sangre son las inmunoglobulinas tipo M (IgM), las cuales duran poco tiempo en circulación, y las inmunoglobulinas tipo IgG (IgG), cuya circulación es más prolongada. De esta manera, es posible establecer el diagnóstico de una infección actual o una pasada; además, realizar seguimiento a la vacunación. Para la interpretación de los resultados se debe tener en cuenta los signos y síntomas del paciente, al igual que su estado de inmunización (vacunas).

¿Qué son las enfermedades autoinmunes? ¿Qué técnicas se utilizan para detectarlas?

Un trastorno autoinmune ocurre cuando el sistema inmune ataca y destruye por error sus propios componentes (autoantígenos), como resultado de ciertos factores genéticos o ambientales predisponentes. Entre los más comunes se encuentran: la enfermedad celíaca, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoidea, entre otros. 

Para el diagnóstico de las enfermedades autoinmunes, el laboratorio dispone de un gran número de técnicas de inmunoensayos, que se basan en la detección del complejo de unión antígeno-anticuerpo, que permite identificar o confirmar la presencia bien sea de los autoantígenos que son reconocidos por el sistema inmune como extraños o de los autoanticuerpos dirigidos contra los propios componentes, usando materiales marcados que al reaccionar con el complejo inmune pueden ser medibles. 

Las principales técnicas usadas son la inmunofluorescencia (IF), el ensayo inmunoenzimático (ELISA o EIA) y el ensayo inmunoquimioluminiscente. Cada una de ellas presenta diferencias y variaciones, pero comparten el mismo principio de detección; además, permiten evaluar varios analitos (anticuerpos o antígenos) de forma simultánea a partir de volúmenes de muestra muy pequeños. 

Algunos de los exámenes realizados incluyen la detección de los autoanticuerpos: antinucleares (ANAs), anti-ADN de doble cadena, antimitocondriales, antimúsculo liso, anti-células parietales, anti-citoplasma de neutrófilos (ANCAs), nucleares extractables totales (ENAs), entre otros.

¿Qué hormonas especiales miden también en esta área? ¿Por qué son importantes?

Con base en el principio de detección de la unión antígeno-anticuerpo y gracias al progreso de las técnicas de diagnóstico inmunológico, hoy en día es posible detectar con alto grado de reproducibilidad sustancias que se encuentran en concentraciones muy pequeñas en la sangre como las hormonas. La disponibilidad de estas pruebas ha permitido el estudio de los ejes hormonales y metabólicos, y su aplicación en el diagnóstico y tratamientos de las enfermedades asociadas a desregulación en los mismos. 

Entre algunas de las hormonas especiales que se miden en esta sección están: la paratohormona, la somatomedina, la hormona del crecimiento, la 17-hidroxiprogesterona, la leptina, la androstenediona, entre otras. Estas hormonas desempeñan un papel muy importante para el funcionamiento normal de nuestro cuerpo, como mensajeras entre los órganos y tejidos, reguladoras de las funciones relacionadas con el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo, las características sexuales, la reproducción, el estado de ánimo, entre otras. Por tanto, las alteraciones en sus niveles (incremento o disminución) pueden desencadenar diferentes condiciones clínicas. 

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MICROBIOLOGÍA

¿Qué se estudia en el área de microbiología?

Se estudian todas las muestras biológicas de los pacientes como orina, sangre, materia fecal, esputo, hueso, tejidos, pelo, escamas cutáneas, líquido articular, material purulento, entre otras, para buscar en ellas, directa o indirectamente, microorganismos causantes de infección (bacterias, hongos, parásitos, micobacterias y virus). 

¿Para qué se envían pruebas de Microbiología?

Para descartar o confirmar la presencia de microorganismos en la muestra del paciente, para determinar si los microorganismos presentes en la muestra tienen significado o importancia en el proceso infeccioso que aqueja al paciente y para definir si se debe iniciar tratamiento antimicrobiano o si se debe ajustar el que ya se le indicó al paciente. 

– Para determinar si la infección que aqueja a una comunidad o grupo de personas es la misma y si esta se puede considerar un brote de infección, así como para definir medidas que ayuden a contener esa situación con el fin de que no hayan más personas infectadas.

– Para hacer seguimiento a procesos infecciosos prolongados para los que el paciente ha estado recibiendo tratamiento antimicrobiano y definir si la respuesta terapéutica es satisfactoria, si se debe continuar, modificar o suspender. 

– En pacientes que van a ser sometidos a determinados procedimientos quirúrgicos o que van a estar hospitalizados en salas comunes; para conocer si la población microbiana de determinado órgano o sistema es susceptible o resistente a cierto antibiótico o grupo de antibióticos y, así, definir qué fármaco deberá emplearse en caso de infección en los próximos días o qué fármaco se debe usar de manera profiláctica antes del procedimiento.

¿Qué tipos de muestras se procesan en el área?

Se estudian, prácticamente, todas las muestras clínicas de los pacientes: orina, sangre, materia fecal, esputo, hueso, tejidos, pelo, escamas cutáneas, líquido articular, pus, piel, entre otras. Lo importante es que estas muestras cumplan ciertos requisitos que garantizan que los microorganismos sigan vivos y “visibles” en ellas. Esta información la puedes consultar en nuestro portafolio de pruebas. 

¿Por qué es importante conocer la sensibilidad de un microorganismo a los antibióticos?

Por varias razones:

  • En general, los antibióticos son útiles para combatir a las bacterias. Por lo tanto, no se deben usar para tratar infecciones por virus, hongos o parásitos. Para tratar infecciones por virus debemos usar fármacos dirigidos a ellos, los antivirales; así como debemos usar antifúngicos para tratar infecciones por hongos y antiparasitarios para aquellas causadas por parásitos. Se hace esta salvedad porque, en general, lo que llamamos antibióticos, y lo que nos entregan en las farmacias bajo este nombre, son fármacos útiles para tratar infecciones por bacterias.
  • Hay diferentes grupos de antibióticos y de bacterias. Algunos antibióticos, por ejemplo, son útiles para un grupo de bacterias conocidas como Gram positivas, otros van dirigidos al grupo de las Gram negativas; otros, que se conocen como de amplio espectro, tienen acción para los dos grupos y, por tanto, lo ideal es administrarlos sólo cuando es estrictamente necesario, para que no lleguen a  alterar la microbiota del individuo que recibe el tratamiento.
  • También es importante tener presente que la mayoría de las bacterias tienen resistencias naturales a unos antibióticos, es decir, “nacen con ellas”. De esta manera, cuando causan una infección y en el tratamiento se utilizan estos antibióticos, la bacteria va a sobrevivir y no se obtendrá éxito terapéutico. 
  • Otra razón, es que los microorganismos, debido a la exposición que la persona haya tenido a los antibióticos en tratamientos previos, a través de los alimentos, las aguas, entre otros, adquieren la capacidad de resistir a algunos antibióticos, de manera que estos ya no son útiles para tratarlos eficazmente cuando causan infección.

¿Qué es el estudio de las micosis y cómo se realiza?

La palabra micosis hace referencia a la infección causada por hongos en algún sitio del organismo. Se podría decir, entonces, que el estudio de las micosis es el estudio de las infecciones causadas por hongos y, en el caso específico del laboratorio clínico, trata del estudio de las muestras clínicas con la finalidad de buscar en ellas la presencia de hongos que se consideren patógenos, identificarlos y determinar en ellos características como la susceptibilidad a los antifúngicos.   

El estudio de las infecciones por hongos en el laboratorio de microbiología clínica se vale de procesos semejantes a los empleados para estudiar las infecciones causadas por bacterias. Entre las que que ya mencionamos, están las pruebas dirigidas a la búsqueda de anticuerpos, la microscopía, el cultivo y el antifungigrama que, como el antibiograma, tiene como finalidad determinar la susceptibilidad del hongo causante de la infección a los fármacos empleados para su tratamiento. Además, las pruebas de biología molecular pueden identificarlo y describir algunas de otras características más rápido que los cultivos. 

No obstante, se debe tener en cuenta que, en general, el estudio de los hongos toma más tiempo que el de las bacterias pues estos microorganismos crecen más lentamente en los cultivos y necesitan otros nutrientes y condiciones de humedad y temperatura para expresarse.

¿Qué es el Helicobacter pylori, y cuál es la ventaja del cultivo?

Helicobacter pylori es una bacteria que está presente en la vía digestiva de más de la mitad de las personas desde la infancia. La mayoría de los individuos portan el microorganismo, pero no desarrollan enfermedad. Tan solo entre el 10% y el 20 % de quienes se infectan desarrollan síntomas gastrointestinales como consecuencia de una gastritis, una úlcera péptica o un cáncer gástrico. 

El diagnóstico de la infección se puede hacer con pruebas de aliento, ureasa, medición de anticuerpos en sangre, búsqueda de antígeno o cultivo en materia fecal y estudio anatomopatológico en biopsia gástrica o duodenal. Sin embargo, la prueba estándar de oro es el cultivo del microorganismo a partir de una biopsia gástrica o duodenal tomada por endoscopia digestiva superior. 

El cultivo de las biopsias tiene como propósito y ventajas aislar el microorganismo, identificarlo y hacer pruebas que permitan definir su sensibilidad o resistencia a los antibióticos empleados en el tratamiento de la infección sintomática, garantizar su eliminación y prevenir las complicaciones.

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UROANÁLISIS Y COPROLOGÍA

¿Qué es el coprológico y para qué sirve?

Es una prueba de laboratorio clínico en la que se analiza una muestra de materia fecal con el fin de ver tanto el funcionamiento general del intestino como su capacidad de absorción de nutrientes, si hay sangrado, inflamación, sobrecrecimiento de bacterias o levaduras (hongos), y presencia o infección con bacterias consideradas patógenas y parásitos.

Este examen se puede complementar con pruebas como el coprocultivo, que tiene como objetivo determinar la presencia de bacterias patógenas en las heces para identificarlas y definir su susceptibilidad a los antimicrobianos.

También puede ser complementado con pruebas inmunológicas que detectan antígenos virales  de virus causantes de gastroenteritis como el rotavirus y el adenovirus, entre otros, para hacer diagnóstico rápido de la infección y evitar su diseminación a otras personas. Además, con pruebas de biología molecular que permiten detectar simultáneamente bacterias, parásitos y virus en las heces, como el panel gastrointestinal de FilmArray que ofrecemos en el Hematológico, cuyo resultado se obtiene en 2 horas aproximadamente.

¿Cuáles son las recomendaciones para tomar la muestra de materia fecal?

Lo ideal es que se tome una pequeña porción de la muestra. Si es líquida entre 1 mL y 2 mL, y si es sólida aproximadamente 2 g (equivalente a un frijol). Debe usarse un recipiente nuevo, esteril, de tapa de rosca, que normalmente es entregado en el laboratorio o en una farmacia. No es recomendable recolectar la muestra desde el sanitario sino directamente en el recipiente o, en el caso de los bebés, desde el pañal sin tocar la tela. La persona no debe estar usando cremas, supositorios, laxantes, antidiarreicos, antibióticos o antiparasitarios.

¿Qué es el uroanálisis y para qué sirve?

Esta es una prueba que busca hacer un análisis general de la orina, que valora de manera indirecta la función renal y vesical mediante la determinación de ciertas características fisicoquímicas como el aspecto macroscópico, el pH, la densidad, la bilirrubina, la glucosa, las proteínas, el urobilinógeno, los cuerpos cetónicos, los nitritos, entre otros, así como la búsqueda de eritrocitos, leucocitos, cristales, microorganismos, entre otras. Este estudio se complementa con la visualización del sedimento urinario al microscopio en el que se confirman algunos de los hallazgos antes mencionados. 

En el caso de que se sospeche infección urinaria alta (renal) o baja (vesical), el uroanálisis debería complementarse con el cultivo de la orina, que permite determinar el microorganismo infectante, identificar y definir su sensibilidad a los antibióticos, y garantizar el éxito del tratamiento.

¿Cuáles son las recomendaciones para tomar la muestra de orina?

Lo ideal es que se tome la primera orina de la mañana, después de haber aseado los genitales. Se debe emplear un recipiente nuevo, esteril y sin aditivos, que generalmente es entregado en el laboratorio o puede conseguirse en una farmacia. Se debe descartar la primera parte de la micción (orina) y recolectar la segunda porción. El paciente no debe estar consumiendo antimicrobianos o si los está usando es importante que lo informe al laboratorio. La orina se debe entregar al laboratorio en las primeras dos horas tras su recolección.